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“A Quiet Place Part II” supera los aciertos de su antecesora (Reseña)

John Krasinski eleva la escala de riesgo y expande el mundo que rodea a sus personajes, manteniendo a la audiencia al filo del asiento

Por: Ramon Flores

La cinta logra aumentar la escala narrativa de la historia sin descuidar lo que la hace especial.(Paramount Pictures)

La cinta logra aumentar la escala narrativa de la historia sin descuidar lo que la hace especial. | Paramount Pictures

A menudo, las secuelas de cualquier blockbuster presentan una mayor escala de efectos especiales o expansión de personajes en pantalla. Elementos que resultan entretenidos al ser desplegados en la gran pantalla pero que entorpecen el ritmo de su narrativa. “A Quiet Place Part II” logra aprovechar sus mejoras sin perder de vista aquello que hizo grande a su antecesora. 

John Krasinski vuelve a situarse en la silla del director (ganando un nuevo crédito como guionista) comenzando su relato con la familia Abbott justo en el momento en que termina la entrega anterior, no sin antes presentarnos un epílogo sobre el primer día del ataque de las criaturas, una secuencia que eleva la tensión ya que el espectador ya sabe de antemano a lo que los personajes se enfrentarán.  

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Con la muerte de Lee (Krasinski), Evelyn (Emily Blunt) deberá emprender con sus tres hijos la búsqueda por un nuevo hogar donde establecerse, encontrando en su camino a Emmett (Cillian Murphy) un viejo amigo de la familia del cual una de sus trampas para oso ha herido a Marcus (Noah Jupe), por lo que debe darle reposo en su refugio. 

Tras descubrir una misteriosa transmisión de la canción “Beyond The Sea”, Regan  (Millicent Simmonds) llega a la conclusión de que esta es un mensaje proveniente de una isla cercana donde podría haber una comunidad de sobrevivientes, por lo que decide abandonar la seguridad junto a su familia para acudir en su búsqueda.  

“A Quiet Place” mostraba un universo autocontenido casi exclusivamente alrededor de la familia Abbott, por lo que Krasinski no tiene miedo en salir de esta zona de confort al presentarlos fuera de su granja, enfrentándose a un mundo sumamente peligroso. El horror infundido en las audiencias es uno que ahora se encuentra que apela más por el lado emocional al tratarse de personajes que ya han sido desarrollados. 

Simmonds toma un rol importante de la historia gracias a su duelo personal por la muerte de su padre, el cual es desarrollado de forma sutil a través de sus acciones, sin caer en el melodrama exagerado. Su actitud determinada y sagaz la hace ser uno de los nuevos focos de atención en la historia y su arco narrativo se ve complementado por Murphy, quien la acompaña en su búsqueda por sobrevivientes.  

Foto: Paramount Pictures

La llegada de Cillian Murphy a la historia no busca de ninguna manera suplir la ausencia de Krasinski en la trama, algo que la misma película parece reconocer en sus primeros roces con Reagan.

 Su interpretación como Emmett es la de un hombre que también ha sufrido sus propias pérdidas y que inicialmente se niega a dejar la comodidad de su refugio, (literal metafóricamente). Solo es a través del personaje de Simmonds cuando logra encontrar su propósito de nuevo, creando una alianza que se ve alimentada por el gran talento de Murphy.  

Foto: Paramount Pictures

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Las ambiciones de “A Quiet Place Part II” son las de expandir lo que la primera entrega presentó al público, pero la visión de John Krasinski logra hacerlo manteniéndose fiel a los principios de la historia. Más que una secuela, se siente como una extensión natural del viaje de sobrevivencia de sus protagonistas, los Abbott, y el fuerte lazo que los une ante la adversidad. Y ahí es donde radica su belleza.

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