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“Tenet”: Una cinta que confía en la inteligencia de su audiencia (Reseña)

En su último experimento narrativo, Christopher Nolan realiza una amalgama del cine de espionaje y complejos conceptos físicos que desafían la propia percepción de su audiencia

Por: Ramon Flores

Nos encontramos ante una de las apuestas más arriesgadas y fascinantes del año. Foto: Warner Bros. Pictures(Warner Bros. Pictures)

Nos encontramos ante una de las apuestas más arriesgadas y fascinantes del año. Foto: Warner Bros. Pictures | Warner Bros. Pictures

Han pasado meses desde que nuevos estrenos llegasen a las salas de cine, y pese a que la pandemia parece aún no llegar a su fin, las grandes casas productoras confían en que las películas volverán a juntar a la audiencia ante la gran pantalla. Una de estas cintas es “Tenet”, la cual ha sido estrenada ante la insistencia de Warner Bros, y que parece lentamente cosechar resultados aceptables en taquilla.

No es necesario ser un experto en Christopher Nolan para asimilar que el cineasta tiene una clara obsesión con el tiempo. Siendo más específicos, la percepción del mismo. “Memento” y “The Prestige” juegan completamente con el orden cronológico de sus narrativas (cosa que haría a menor escala al principio de “Batman Begins”), “Interstellar” se adentra en conceptos elevados de astrofísica sobre como la gravedad influye en el paso del tiempo a través del individuo. 

Inception” realiza un ejercicio narrativo en el que el tiempo trascurre de modo distinto en diferentes etapas de sueño. Incluso en “Dunquirk”, su cinta más convencional hasta la fecha, juega con la narrativa al mostrar diversos fragmentos de un mismo espacio temporal. Pero con “Tenet”, el director parece elevar la apuesta.

La historia comienza con un agente sin nombre que, tras haber pasado una especie de prueba luego de una especie de operación fallida, es reclutado por una organización secreta, la cual libra una guerra fría contra un oligarca ruso que puede comunicarse con el futuro. 

Los agentes en esta organización tienen acceso a maquinas que pueden “revertir la entropía” de personas y objetos lo cual, de acuerdo a la lógica física de la película, permite que estos se muevan a través del tiempo en reversa. Existe una explicación científica detrás de este concepto, y aunque en un momento hay intenciones de explicarlo de manera detallada, uno de los personajes argumenta: “Si te lo explico no lo entenderás. Sólo siéntelo”.

Una de las mayores criticas que Nolan ha recibido en los últimos años, es la sobre explicación. En los últimos años de su carrera, siempre está presente un personaje que parece detener la trama específicamente para explicar lo que sucede. La ausencia de este elemento muestra una verdadera evolución en Nolan como narrador. 

A estas alturas de su carrera, sabe lo que la gente espera en una de sus películas, y en esta no tiene miedo de introducir al espectador de manera directa a la acción. Existe cierta falta de conexión emocional con los personajes, aunque esta pudiera ser intencional. Nos encontramos ante individuos fríos. Agentes en una guerra secreta que en ningún momento se detendrían ante sentimentalismos que pudieran obstruir sus objetivos.

Nolan busca eliminar la falta de apego emocional hacia sus personajes para que no sean un distractor de la narrativa que busca contar, lo cual suena un poco paradójico, el permitir a propósito que la audiencia no conecte con los personajes. No es algo que funcionará para muchos, pero resulta ser una herramienta práctica: Que sean las acciones y no el apego emocional las que guíen la cinta. 

Foto: Warner Bros. Pictures

Esta evolución narrativa se ve enriquecida por tres elementos, uno de ellos es relativamente nuevo en el trabajo de Nolan. El primero de ellos es la fotografía de Hoyte van Hoytema, quién ha trabajado con el director en sus últimas tres películas. La lente de Hoytema es una de escalas precisas. Cada toma, por muy breve que sea, tiene una composición cautivadora a la vista, diseñada para atraer la atención del espectador a cada momento.

Desde 2005, cuando comenzó con la trilogía de Batman, Nolan habría llevado a cabo una extensa colaboración con el editor Lee Smith, quién a que las audiencias asimilaran el ritmo narrativo característico en sus películas. En esta ocasión es Jennifer Lame la encargada del montaje. 

Foto: Warner Bros Pictures

La experiencia de Lame se habría limitado a producciones pequeñas como “Manchester By The Sea”, “Hereditary” o “Marriage Story”. Aunque quizás sea esto lo que el mismo Nolan buscaba: Alguien fresco y agento a las grandes producciones que pudiera dar a la película ese ritmo frenético que buscaba.

También habría prescindido de su colaborador constante Hans Zimmer en el apartado de la banda sonora para recurrir a Ludwig Göransson. Göranson es conocido por sus trabajos con la música electrónica, además de producir temas como “This is America” de Childish Gambino. 

Pese a que en ciertos momentos guarda similitud con el dramatismo orquestal tan característico en el trabajo de Zimmer, esta banda sonora se compone mayormente de frenéticos beats que se complementan perfectamente con su narrativa. 

Algo que también puede apreciarse es lo mucho que el director se desafía a si mismo a expandir los limites en su estilo de dirección. Es una película que logra justificar los 200 millones de dólares de su producción, aprovechando cada oportunidad disponible para presentar situaciones que dejen asombrado al espectador, aún si este no las logra entender por completo.

Dado el contexto social en el que nos encontramos y debido a la insistencia que con la que Warner Bros. se mantuvo empeñado a estrenarla, el espectador promedio podría llegar a hacerse una idea que esta será una película de espionaje, acción y explosiones similar a cualquier cinta de verano. Si eso es lo que buscas, estás ante la película equivocada. 

Se cree que cuando alguien usa el termino “no es una película para todo mundo”, nos encontramos ante un snob fílmico que solo busca una forma de justificar sus gustos, por muy raros que estos puedan parecer. Pero en este caso encaja perfectamente.

Inception” e “Interstellar”, por muy complicadas que puedan parecer, son películas muy auto explicativas, a diferencia de “Tenet”. Esta es una película con el presupuesto y la ambición de un blockbuster de verano, pero nos encontramos ante una cinta que en sus dos horas y media de duración contiene en si misma un micro universo complejo. 

Tenet” es hasta ahora la película más divisiva entre los fans de su realizador. Es complicada, y eso es decir mucho viniendo del hombre que realizó “Memento”. Nos encontramos ante una transformación completa en el estilo de Nolan al momento de contar historias, aunque quizá aún no estemos conscientes de ello.

Recientes declaraciones de David John Washington sugieren que esta película es parte de un mosaico aún mayor (¿una trilogía?) y que una vez revelado podría aclarar muchas de las dudas que la cinta parece dejar al aire de manera deliberada. Eso solo el tiempo podrá determinarlo.

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