Cine

The Grand Budapest Hotel: Wes Anderson en todo su esplendor

Celebramos el cumpleaños de Wes Anderson con una de sus cintas más cautivadoras de su filmografía hasta ahora

Por: Ramon Flores

Ralph Fiennes realiza una de las mejores actuaciones de su carrera en esta comedia dramática de época(Fox Searchlight Pictures)

Ralph Fiennes realiza una de las mejores actuaciones de su carrera en esta comedia dramática de época | Fox Searchlight Pictures

¿Que puede uno decir que no se haya dicho antes sobre la obra de Wes Anderson, uno de los grandes autores contemporáneos en el cine estadounidense? Este maestro de la narrativa ha logrado impregnar a cada una de sus películas con sus sensibilidades artísticas, las cuales ha desarrollado y perfeccionado a lo largo de su carrera. 

Conceptos geométricos perfectamente simétricos´en cada uno de sus encuentres, paletas de colores específicamente delimitadas en sus escenarios y vestuarios, personajes de carácter peculiar con un sentido del humor seco ya forman parte importante de los universos narrativos que Anderson crea en cada una de sus producciones.  

También podría interesarte: 'Love and Mosnters': Un Gran homenaje al cine de aventuras (Reseña)

De entre todas sus películas estrenadas hasta el momento, ninguna destaca de la misma manera que “The Grand Budapest Hotel”, cinta estrenada en 2014 en la que, basándose en los escritos del escritor, ensayista y activista austriaco Stefan Zweig y algunos guiños a la obra de Ernst Lubitsch, ilustre director alemán de la edad de oro. 

Anderson construye este microuniverso inspirado en Europa durante la segunda guerra mundial en la que, a través de una trama de intriga y suspenso, nos deleita con sus escenarios barrocos, sus personajes entrañables, alusiones históricas y mecanismos narrativos que, por muy genéricos que puedan parecer, los ejecuta de forma altamente efectiva.  

Foto: Fox Searchlight Pictures

En una de las mejores actuaciones de toda su carrera, Ralph Fiennes se nos presenta con la fina estampa de Gustave H., el concierge del fino “Gran Hotel Budapest”, quien toma bajo su ala al joven botones Zero Moustafa (Tony Revolori) para que este pueda aprender de la maquinaria que mantiene vivo uno de los centros de vacación más finos y elegantes de la región.

Ambos deberán probar la inocencia de Gustave, quien ha sido inculpado por la muerte de Madame D. (Tilda Swinton), acaudalada octogenaria que le ha nombrado heredero de todas sus posesiones materiales y económicas, incluyendo un precioso cuadro clásico de valor incalculable.  

Foto: Fox Searchlight Pictures

Anderson ha construido su relato con una curiosa estructura estructura resumida en tres capas: Una niña está leyendo un libro en el cual el autor narra una conversación que sostiene con el hombre que le cuenta su historia en el hotel (Zero, quien en el futuro es interpretado por F. Murray Abraham charlando con Jude Law, el autor brevemente presentado en su versión más adulta bajo la interpretación de Tom Wilkinson).

Además, “The Grand Budapest Hotel” mueve su relato a través de diferentes capítulos, lo cual ayuda a construir esa ilusión de ver la dramatización de la novela que el autor sin nombre escribiría en sus años de adultez madura. Lejos de confundir al espectador, los capítulos ayudan a mantener un hilo conductor de lo que ocurre en pantalla.  

Foto: Fox Searchlight Pictures

La identidad de la cinta no habría logrado construirse de la misma forma sin las contribuciones de Alexandre Desplat en su exquisita banda sonora. Desplat presenta un sonido que se apoya completamente en la balalaika (instrumento ruso de tres cuerdas), y al combinarlo con órganos de iglesia y arreglos orquestales muy específicos, logra crear la ambientación para una Europa clásica, y a la vez atemporal. 

Imposible no notar el uso de su aspecto de radio, el cual durante el “flashback”, por llamarlo de una manera, emplea una imagen de cuadrado casi perfecto, entrando en sintonía con la forma que el cine clásico solía filmar sus cintas durante los años 40. 

Es difícil imaginar a otro autor que logre abrazar los mismos elementos estéticos y narrativos en su filmografía sin sentir que se está encasillando a sí mismo. Tendrán que pasar muchos años antes de decidirlo (quizás cuando Wes Anderson deje este mundo), pero si no es la mejor, “The Grand Budapest Hotel” se sostiene hasta el momento como una cinta que encapsula lo mejor de su director y que se presenta como símbolo de su excelencia como realizador.

Síguenos en

TAGS

Comentarios