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“The Prestige”: ¿La obra maestra de Christopher Nolan?

Celebramos el cumpleaños 50 de Nolan en un análisis a una de sus películas más elaboradas

Por: Ramon Flores

Una película que suele pasarse por alto cuando se discute la filmografía de Christopher Nolan. Foto:  Buena Vista Pictures Distribution(Buena Vista Pictures Distribution)

Una película que suele pasarse por alto cuando se discute la filmografía de Christopher Nolan. Foto: Buena Vista Pictures Distribution | Buena Vista Pictures Distribution

Es una certeza que Christopher Nolan es, actualmente, uno de los cineastas activos más importantes en el cine moderno. El cineasta ha logrado ganarse una voz propia como autor al buscar maneras poco convencionales de contar historias, marcando una diferencia en el blockbuster moderno.

Su estilo innovador de dirección le permitió ganarse los aplausos de la critica especializada, afectando la forma en que percibimos actualmente las grandes producciones de verano (similar a como lo haría Spielberg a principios de los 80’s). 

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Su trilogía de Batman logro moldear la percepción del cine de superhéroes ante el público en general, pues a pesar de su aproximación hiperrealista, demostró que las películas basadas en comics pueden presentar historias serias con profundas reflexiones sobre las motivaciones del ser humano.

Con “Inception” e “Interstellar” hace gala del uso del CGI a gran escala y la creación de sets que permitan la realización de secuencias que antes habrían sido consideradas imposibles. Basta con ver la secuencia de pelea en el pasillo o el recorrido Interdimensional de Matthew Mcconaughey.

Nolan continúa empujando las barreras de la narrativa audiovisual y no hay duda que “Tenet” dará mucho de qué hablar cuando logre llegar a las salas de cine. Pero hay una película que suele dejarse a un lado cuando se discute la filmografía de este autor.

Alfred Borden y Rupert Angier son dos magos del siglo XIX que durante años se han mantenido en una disputa, tratando de demostrar quién es el mejor en su oficio. Una batalla sin final cuya única solución no parece estar en superar al rival, sino destruirlo. Eso es “The Prestige”. 

Su Narrativa Fragmentada

Foto: Buena Vista Pictures Distribution

Desde “Memento” (2000), Nolan habría mostrado su rechazo por las narrativas lineales convencionales, y en esta película realizar su mejor experimento hasta la fecha.

La trama es un complejo rompecabezas de secuencias que se mueven entre el presente y el pasado, las cuales están cuidadosamente ordenadas para que el espectador reciba la información necesaria para conectar los hilos por su cuenta conforme avanza.

Pero esto no lo hace de manera gratuita. Existen giros en la trama que, si los hechos fueran presentados de manera cronológica, habrían sido demasiado obvios, por lo que hubieran arruinado la ilusión justo en medio de la función.

 

Mejora conforme más se vea 

Foto: Buena Vista Pictures Distribution

Dada la naturaleza de su narrativa, el espectador continuaría dándole vueltas al final. Los hechos que guiaron a la conclusión están ahí, ocultos a simple vista.

Volver a verla cada cierto tiempo permite descubrir, de manera sorpresiva, detalles que antes solo parecían sin importancia. La relación de Borden con su esposa, la falta de diálogos en Fallon y por qué este siempre usa guantes, así como los cuestionamientos de un niño sobre el truco de la jaula y el ave, son solo algunos de ellos.

Sus actuaciones 

Foto: Buena Vista Pictures Distribution

Christian Bale y Hugh Jackman sostienen uno de los mejores duelos de actuación presentados en el cine en quizás los últimos 20 años. La intensidad de los temas con los que la película lidia se ve reflejada en la relación de estos dos hombres, la cual pasa de la camaradería hasta el odio más puro y primitivo.

Bale posee un rol más secundario, pues sería la obsesión de Angier (Jackman) por desenmascarar el acto de Borden el que mueve toda la película. Una actuación hipnótica que se sirve de sus secundarios (Scarlett Johansson, Michael Caine) para dejar todas sus habilidades histriónicas en escena.

Mención aparte para Rebecca Hall, quién interpreta a Sarah, la esposa de Borden (Bale). Ella adopta una figura trágica atrapada entre la inestabilidad de su esposo y su rivalidad sin límites.

Su dirección 

Foto: Buena Vista Pictures Distribution

Hay una razón por la cual Nolan es considerado uno de los directores más brillantes de su generación. Solo él pudo construir una historia cuyo desenlace se basa totalmente en la sorpresa y el impacto, y aún así tener la audacia de ocultar las pistas que llevarán a él a simple vista, confiando en que será la propia narrativa la que las mantenga fuera de la atención del espectador.

Una labor comparable a la de maestros del oficio como Scorsese o Hitchcock, quién también sabía como elevar el suspenso y el misterio a través de la información presentada en la trama.

Su fotografía 

Foto: Buena Vista Pictures Distribution

Wally Pfister logra hacer que las imágenes luzcan hermosas. Encuentra un balance perfecto entre las calles neblinosas de Londres y la atmosfera del periodo histórico.

Su momento cumbre llega durante las escenas en el laboratorio de Nikola Tesla en Colorado. La magnitud con la que logra captar la maquinaria del inventor, brindándole una apariencia misteriosa.

Personajes Convincentes

Angier es el eje motivador de la historia, pero eso no quiere decir que reste importancia a los demás. La película añade diversas capaz a los personajes que operan en ella.

Poseen un sentido de tragedia que pudiera ser equiparable a las obras de la antigua Grecia. Son figuras atemporales con las que es muy fácil identificarse a pesar de las circunstancias tan increíbles que les rodean.

Un simple truco de magia 

Foto: Buena Vista Pictures Distribution

Al comienzo de la cinta, Michael Caine explica a un niño (y al expectador) que existen tres elementos que componen el acto de todo mago. En la Presentación, el mago ofrece al espectador un objeto ordinario (dos magos luchan por supremacía).

El Giro convierte lo ordinario en extraordinario (Angier y el descubrimiento de Nikola Tesla). Por último, está “La Prestidigitación”: Lo extraordinario regresa a la normalidad, asombrando al espectador ante la reaparición de aquello que se había desvanecido (Los secretos de Angier y Borden que salen a la luz al final de la película).

Desde un inicio, la película (y Nolan) preparan al espectador sobre lo que están por presentarle, todo bajo las reglas de un simple truco de magia.

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