Geek

The Last of Us Part II: Perfecto equilibrio entre acción y narrativa (Reseña)

Naughty Dog tenía la arriesgada tarea de continuar con el legado de uno de los títulos más queridos por los usuarios de PlayStation

Por: Ramon Flores

El juego se perfila para ser considerado el mejor del 2020. Foto: Naughty Dog(Naughty Dog)

El juego se perfila para ser considerado el mejor del 2020. Foto: Naughty Dog | Naughty Dog

*La siguiente nota no refleja las opiniones de todos los redactores en la página, adaptándose única y exclusivamente a la percepción de quién la escribe. Pudiera contener leves detalles sobre la historia del juego*

Ya han pasado 7 años desde que Naughty Dog lanzara “The Last of Us”, uno de los títulos exclusivos de Sony que rápidamente ganaría una fiel legión de seguidores que no dudaron en sentirse entusiasmados cuando se anunció el inminente desarrollo de una continuación a la historia de Joel y Ellie.

A principios de año, el juego estaría por sufrir una pausa indefinida en su lanzamiento y pese haber sufrido una serie de filtraciones sobre su historia, el 19 de junio de 2019 fue lanzado de manera oficial, permitiéndonos ser testigos de un curioso fenómeno. 

Solo un par de horas bastaron para que el sitio Metacritic fuera bombardeado con una lluvia inmensa de reseñas negativas por parte de jugadores, las cuales contrastaban con la calificación casi perfecta otorgada por la prensa.

Parece curioso que dos horas fueran suficientes para emitir un juicio tan definitivo sobre una obra de más de 30 horas de duración. ¿Es el juego merecedor del odio recibido? 

Esto fue en el día de lanzamiento. Foto: Metacritic

Han pasado cuatro años desde los eventos del primer juego. Ellie ya tiene diecinueve años y junto a Joel, se ha adaptado en la vida en la ciudad de Jackson, con diversas labores diarias que debe cumplir.

Un evento violento y repentino hará que su vida de un giro permanente en el que se verá consumida por un profundo deseo de venganza. Un elemento narrativo tan usado que pudiera considerarse un cliché, de no ser por el enfoque con el que Niel Druckmann, director de desarrollo, decide otorgar a la historia en el que no hay héroes y villanos, solo diferentes bandos con objetivos distintos.  

Ellie debe viajar en busca de aquellos que le han hecho daño. Foto: Naughty Dog

La jugabilidad con Ellie otorga una experiencia renovada a las mecánicas de su antecesor. Se encuentran elementos clásicos como la construcción de botiquines médicos y diversas bombas y artilugios, pero es en el combate cuerpo a cuerpo donde sientes una verdadera diferencia.

Debido a la complexión de Ellie, el sigilo en áreas demasiado concurridas de enemigos tiene una gama más amplia (y delicada de movimientos). Ahora el jugador puede acostarse por completo para ocultarse en hierba alta y entrar por rincones más reducidos del escenario. 

Los escenarios ahora presentan una enorme variedad para ocultarse durante el combate. Foto: Naughty Dog

Cuando el sigilo falla y debes enfrentarte a los enemigos de frente (sean humanos o infectados), se siente la diferencia de altura y peso del contrincante. Cada golpe lanzado con la navaja debe ser medido y alternado con la esquiva de golpes, pues de corre el riesgo de ser arrojado al piso y sufrir daños mayores.

La exploración tiene una nueva mejora al agregar el salto a las mecánicas de juego, permitiendo explorar áreas que antes parecieran inaccesibles y que ahora resultan cruciales si se quiere encontrar todas las mejoras disponibles, las cuales también han sido extendidas. 

Los recursos serán más escasos conforme avanzas en el juego. Foto: Naughty Dog

El primer tercio de la historia de venganza de Ellie se desarrolla en el centro de Seattle, un amplio escenario donde se deben recorrer distintos edificios en búsqueda de pistas que te guíen al objetivo principal. Esta es la parte que pudiera considerarse “de mundo abierto” al otorgar libertad respecto al orden de exploración y que será de gran ayuda con la obtención de recursos.

Si bien el resto del juego pasada esta área presenta un estilo más tradicional como el primer titulo con escenarios más lineales, este solo puede considerarse un inconveniente menor, pues no afecta en el ritmo de la acción. 

La libre exploración es uno de sus mejores apartados durante el primer tercio del juego. Foto: Naughty Dog

Y respecto a la acción, hay momentos en los que el juego no se mide con la cantidad de ataques lanzados hacia el jugador, dando una verdadera sensación de “correr o morir”. Cada colpe, cada disparo recibido se siente con una pesadez tan cercana y se refleja en el rendimiento del personaje en batalla.

El juego también posee con una suerte de mitología extensa, la cual se conoce a través de diversas notas encontradas en diversas locaciones o grafitis encontrados en las paredes. El jugador no tardará en relacionarse con términos como “WLFs”o “Scars” (posteriormente llamados Serafitas) y conocer sus objetivos u motivaciones y cuyas diferencias son cruciales al momento de enfrentarse a ellos. 

Los enfrentamientos pueden llegar a ser muy brutales. Foto: Naughty Dog

La calidad gráfica con la que Naughty Dog manejó el título es impresionante, quizá la mejor que exista actualmente en el mercado. Las vistas a detalle de las edificaciones en ruinas, el desgaste de las locaciones en interiores, la humedad en cavernas y zonas cercanas al rio son una maravilla de colores y sonidos que abundan en este paraje postapocalíptico.

Esto se vuelve más imponente si agregamos la labor del compositor Gustavo Santoalla, quién regresa tras su gran trabajo en la primera parte con unos temas musicales a base de cuerdas y percusiones que logran dar un ambiente de agresivo en sus escenas de brutalidad, así como melancolía e introspección en sus momentos de calma. 

Uno de los apartados más criticados del juego, irónicamente, es una de sus principales fortalezas: El realismo en su resolución. Abby es un nuevo personaje en la historia y objetivo principal en la venganza de Ellie. Llegados a un punto que pudiera considerarse climático, el juego corta la acción para comenzar de nuevo, esta vez desde su perspectiva.

Este es el momento en el que el juego nos permite conocer a un “villano” que hasta el momento se había encontrado ausente en la historia para mostrarnos su entorno, su contexto, sus motivaciones y la verdadera razón por la cual se topó con Ellie. 

Abby ofrece al juego el grado de complejidad necesario para la historia. Foto: Naughty Dog

Han pasado muchos años desde que la industria del videojuego ha logrado aprovechar recursos narrativos sacados del cine o la literatura en sus productos. Por lo cual sería un grave error decir que “The Last of Us Part II” es el primero en hacer uso de ellos.

Pero si hay algo que se puede decir de este juego, es que se trata de uno que destaca del resto como una experiencia que exige mucho del sentido moral y de empatía de quién lo juega. Uno en el que pueda identificarse en sus momentos más íntimos.

Quiero pensar que si todos aquellos cuyas criticas fueron precipitadas pudieran darse la oportunidad de experimentarlo con mayor profundidad, podrían comprender que este no es solo uno de los mejores juegos (si no es que el mejor) de 2020.

Se encontrarán con un titulo que seguirá siendo comentado en los años que siguen, y que marcará pauta en como el videojuego, más allá de mecánicas novedosas y acción desenfrenada, puede contar historias que inspiren a otros artistas con sus creaciones.

TAGS

Comentarios

TE RECOMENDAMOS