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“The Haunting of Bly Manor”: Un cautivante romance gótico (Reseña)

Mike Flanagan se alejaría del horror para presentar un drama sobrenatural que rinde un perfecto homenaje a la obra de Henry James

Por: Ramon Flores

La serie presenta un perfecto homenaje a la obra de Henry James. Foto: Netflix(Netflix)

La serie presenta un perfecto homenaje a la obra de Henry James. Foto: Netflix | Netflix

Dos años han pasado desde que Mike Flanagan mostrara al mundo “The Haunting of Hill House”, miniserie que a través de diez episodios enfrenta temas como el dolor, el trauma y la separación familiar, todo esto a modo de una reinvención de los elementos básicos de la aclamada novela de Shirley Jackson.

La serie habría sido todo un éxito ante la critica y el publico en general, quienes no dudaron en expresar como se sintieron cautivados por el estilo tan particular de horror que Flanagan plasmó en pantalla, al mismo tiempo que exploraba las influencias de Jackson como narradora.   

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Un experimento sobresaliente, de eso no hay duda. Pero, ¿Logró repetirlo en su segunda temporada? “The Haunting of Bly Manor” toma su nombre de la mansión señorial presentada en “The Turn of The Screw”, relato del escritor clásico Henry James.

Si bien esta no es una adaptación directa de dicha narración, esta temporada posee en el centro de su ADN elementos de la narrativa de James, creando una historia original con referencias al autor en cada uno de sus episodios, haciéndose de una identidad propia que le permite alejarse del horror, adentrándose al romance gótico. 

En esta nueva entrega, Flanagan no es el único director, tomando un papel de showrunner más centrado en guiar la labor de los cineastas involucrados. Esto no es un impedimento para que, como autor, logre impregnar uno de los temas más recurrentes en su trabajo: Un genuino interés por la condición humana.

Victoria Pedretti, joven actriz que a pesar contar con una carrera corta, desde la temporada pasada ha demostrado tener un talento formidable cuya labor es digna de seguirle la pista, y en esta temporada vuelve a lucirse como protagonista de la historia. Aquí interpreta a Dani Clayton, una joven que toma un trabajo como niñera de dos niños británicos en una antigua mansión en el campo. 

Foto: Netflix

Ambos aún están marcados por la muerte de sus padres, un tío que se revela como una figura ausente y la misteriosa muerte de la anterior niñera, la cual se llevó a cabo bajo extrañas circunstancias. Obviamente el escenario principal posee una especie de maldición que se cierne sobre todos, aunque curiosamente este no es el enfoque principal.

El espectador se irá descubriendo, del mismo modo que la mansión, todos guardan sus propios secretos que los destruyen por dentro. Dani es acosada por una oscura figura con brillantes ojos, la cual está ligada a su pasado. Los pequeños hermanos Wingrave poseen extraños hábitos difíciles de descifrar. Hannah (T’Nia Miller) la cuidadora, parece perder el hilo de las conversaciones. 

Foto: Netflix

Cada una de las historias secundarias, pese a que inicialmente parecen no tener relación una con otra, se toman su debido tiempo para comenzar a revelar los hilos conductores entre sí. A diferencia de “Hill House”, podrá no parecer una serie que enganche desde un principio, aunque la paciencia del espectador se verá recompensada mientras avanza la trama.

Los fantasmas ocultos en los escenarios vuelven a ser un elemento recurrente, aunque a diferencia de “Hill House”, en “Bly Manor” cada uno de los espectros tiene una historia de origen que será contada en algún punto de la narración. La casa de muñecas de Flora, la pequeña de la casa, también cumple una función similar a la de un mapa de personajes. 

Foto: Netflix

Hay fantasmas, pero esta no es una historia de horror, sino de amor. El amor, en cada una de sus peculiares y dolorosas presentaciones, es el motor central de cada uno de sus personajes. No hablamos solo de amor romántico, como suele pensarse al escuchar la palabra.

Flanagan toma el concepto del Romance Gótico y le otorga un enfoque moderno, mientras se remarca que este subgénero no es uno meloso y acaramelado. Es confuso, doloroso, lleno de angustia, secretos y misterio, y sobre todo, lleno de ruina. Uno en el que pocas veces hay espacio para los finales felices. 

Foto: Netflix

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Al igual que la temporada anterior, cada uno de sus personajes tiene oportunidad de brillar en pantalla. Mención honorifica para Oliver Jackson-Cohen, quien tomo un rol semi antagónico al interpretar al despiadado Peter Quint.

Aunque no se trate de una historia que atemorice demasiado, curiosamente será una que los verdaderos amantes del horror sabrán apreciar debido al manejo bien cuidado de sus elementos. Habrá quién encuentre defectos en ella, pero esta es una serie que sabe recompensar a aquellos que han decidido mantenerse hasta el final.  

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